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miércoles, 11 de octubre de 2017

La Paciencia de la Comprensión

La Paciencia de la Comprensión
La Paciencia de la Comprensión - La vida es muy curiosa. Muchas veces descubres que eres una cosa que nuca creíste ser. Si alguien me hubiera dicho hace 20 años que una de mis cualidades como madre seria la paciencia me habría reído a carcajadas. Que ahora me digan que tengo mucha paciencia con mi hijo me deja los ojitos como aspas. 

Tener un peque con autismo no es fácil. A lo largo del día puede haber muchas situaciones que querríamos cambiar. Y a veces, en los días malos, podemos llegar a desesperarnos. Un simple corte de uñas puede llegar a ser un momento traumático que nos deja sin fuerzas a todos.

Pero es que en este tema tengo truco. No es Paciencia es Comprensión. En todas sus actitudes en las que se supone que debería perder la paciencia me veo reflejada. Me veo a mi misma de niña, o de mayor,  y soy capaz de ponerme en su lugar.

No tengo autismo. Pero sí he tenido rasgos suficientes para ser un poco "rarita" en todo lo que hago. 

Por ejemplo, a JS es imposible meterlo en la ducha. Solo podemos bañarlo si no queremos que tenga una crisis de ansiedad. Yo en esos momentos me acuerdo que durante años me tuvieron que lavar el pelo en el lavabo y bañarme sin mojarme la cabeza porque me daban ataques de terror. Y los recuerdo. Recuerdo estar gritando en la bañera mientras me intentaban duchar. Por eso, comprendo, y tengo paciencia.

Otro recuerdo que me viene es estar horas y horas en una butaca meciéndome a cabezazos para "calmarme". Cuando llegaba del cole, lo necesitaba. Cuando llegaba del instituto, lo necesitaba. Me tiraron la mecedora a la basura cuando ya era mayorcita, y me buscaba la forma de mecerme en una silla. Aun ahora, antes de dormir tengo que mover las piernas para relajarme de forma rítmica. Por eso, cuando JS se autoregula girando, o con alguna manía nueva cuando esta nervioso, lo comprendo. 

Cuando hay mucha gente, el ruido me marea. Las luces de los supermercados me molestan como si estuviera borracha. Los ojos me molestan con los ambientes ruidosos. A veces, cuando estamos en el cole y suena el timbre me entran ganas de cerrar los ojos hasta que pase. En ese momento JS se tapa las orejas y cierra los ojos, y yo le dejo. Ojalá la pudiera hacer yo! 

Podría seguir con los ejemplos, pero creo que ya he mostrado rarezas mías suficientes para un solo día. 

Por eso, muchas veces, en vez de enfadarme, o intentar corregirle, primero nos sentamos, hablamos de porqué hacemos ciertas cosas y cómo podemos solucionarlo. Con la paciencia de saber muchas veces cómo se esta sintiendo, y lo difícil que es para él hacer las cosas de forma "convencional" o "aceptado" por la sociedad. 

Por ahora, me va bien esto de la empatía con sus problemas. Hace dos semanas logré cortarle el pelo casi (caaaasiiii) sin llantos. Y cada semana, a veces, nos deja cortarle alguna uñita del pie sin parecer una escena del exorcista. 

Nos queda mucho camino por recorrer, y aún quedan momentos duros como la adolescencia, pero espero no perder la paciencia que tengo con él. Solo me queda tener paciencia con los demás, eso si que es difícil.